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Linda & Famila | Agosto 2025

Argentina - fin del mundo: glaciares, tango y extensiones infinitas, un viaje de SUEÑO

Marina y Chris, con su agencia Aventura Austral, han conseguido que nuestro viaje se convirtiera en una experiencia absolutamente inolvidable gracias a su pasión, profesionalidad y calidez.

Después de indicarles a grandes rasgos los destinos que queríamos visitar, Mari y Chris elaboraron un itinerario detallado y lo completaron de inmediato con ofertas de hoteles. Además, incluyeron ideas y sugerencias para cada etapa de nuestro viaje sobre lugares de interés cultural, rutas de senderismo, actividades en la naturaleza, etc. Así, ya desde la fase de planificación, la ilusión era enorme.

La aventura de cuatro semanas comenzó a mediados de agosto en Buenos Aires. Durante tres días exploramos esta ciudad tan fascinante, que recuerda a París; disfrutamos del ambiente y del mercado de San Telmo; descubrimos la historia de las coloridas casas de La Boca; sentimos la pasión por el fútbol y repusimos fuerzas en los numerosos bares.

Con mucha ilusión, continuamos nuestro vuelo hacia Bariloche, la ciudad natal de Mari y Chris. En el aeropuerto, gracias a la estupenda organización, recogimos sin problemas nuestro coche de alquiler. Allí sentimos por primera vez el famoso viento patagónico y nos calentamos tomando un chocolate caliente en una de las numerosas chocolaterías. Los alrededores de Bariloche, con sus montañas y lagos, recuerdan de hecho un poco a Suiza. A diferencia de lo que había ocurrido en años anteriores, en 2025, por primera vez en esta época del año, no había nevado allí, así que (en lugar de esquiar, como teníamos previsto) exploramos a pie las numerosas y hermosas cumbres (Cerro Otto, Cerro Campanario) y disfrutamos de las fantásticas vistas. Pero lo más destacado de esos días fue, sin duda, conocer por fin en persona a Mari, a quien hasta entonces no conocíamos.

Tras tres días, continuamos en coche por la Ruta de los Siete Lagos, donde hicimos una parada de dos días en Villa Angostura y otra de dos días en San Martín de los Andes. A lo largo del recorrido había innumerables puntos desde los que se disfrutaba de unas vistas impresionantes de los lagos y las montañas. Al llegar a San Martín de los Andes, pudimos disfrutar de una exquisita hora del té al estilo inglés en la Casa de Té Arrayán, con vistas al lago. Fue estupendo el paseo en barco hasta Quila Quina con visita guiada por el Parque Nacional Lanín.

De vuelta en Bariloche, Mari y Chris nos prepararon especialmente un asado típico argentino y nos deleitaron con un pescado delicioso. El encuentro personal con ellos fue, sin duda, uno de los momentos más destacados del viaje.

Con mucha ilusión volvimos a subir al avión con destino a El Calafate. Desde allí hicimos una excursión al glaciar Perito Moreno organizada por Mari y Chris. Las dimensiones increíbles e inimaginables del glaciar, los colores, los sonidos que produce al desprenderse y, al mismo tiempo, saber que desde hace cinco años este glaciar también se está derritiendo constantemente debido al cambio climático, te dejan con una sensación de nostalgia.

A continuación, continuamos en autobús por la famosa Ruta 40 hacia El Chaltén, para poder contemplar la tan ansiada vista del Fitz Roy. Como era temporada baja, la mayoría de los restaurantes y cafeterías estaban cerrados. Así que pudimos atarnos las botas de montaña con tranquilidad y disfrutar una y otra vez, a lo largo de numerosos senderos, de las espectaculares vistas del Fitz Roy, que se mostró completamente despejado durante tres días, algo que, al parecer, casi nunca ocurre. Hay que tener suerte…

El siguiente vuelo nos llevó a la última parada de nuestro viaje, al «fin del mundo», Ushuaia. Aquí, el invierno nos alcanzó de verdad. En la Hostería Foike no nos recibió el dueño, como había anunciado Chris en su mensaje diario de WhatsApp, sino su hijo. ¡Menudo golpe de suerte!, porque se hizo pasar por nuestro Uber durante todos esos días y nos acogió con una hospitalidad extraordinaria. Así, nos llevó hasta el punto de partida de la ruta de senderismo hacia la Laguna Esmeralda, donde nos pusimos por primera vez los crampones en las botas de montaña. Al día siguiente, nuestro destino fue la estación de esquí de Cerro Castor, donde nos encontramos, como esquiadores «normales», entre todos los profesionales y pudimos reconocer a alguna que otra estrella. Fue una experiencia inolvidable atravesar con los esquís la famosa «Brecha». El paseo en barco por el Canal de Beagle que Chris y Mari nos reservaron nos llevó a muchos pequeños islotes frente a la costa, en los que pudimos observar innumerables focas; fue sensacional. Con el pequeño tren de vapor «Tren al fin del mundo» recorrimos el paisaje patagónico y unos compañeros de viaje argentinos nos ofrecieron mate. Por las noches disfrutamos de deliciosas cenas en los distintos restaurantes que Chris y Mari nos recomendaron; la comida argentina es deliciosa: pescado, empanadas, asado, filetes…

Unsere Reise endete mit einer letzten Nacht in Buenos Aires und einem Tango Abend - von Chris und Mari für uns gebucht – in einer winzigen Bar und einer spektakulären Darbietung. Adios Argentina….

Dank Aventura Austral, die uns jeden Tag über WhatsApp alle organisatorisch wichtigen Dinge für den jeweiligen Tag mitgeteilt haben aber auch Tipps für Unternehmungen und Restaurants gegeben haben, ist unser Urlaub zu einem unvergesslichen Aufenthalt geworden, vielen lieben Dank an Chris und Mari für all die Mühe. Gerne planen wir mal wieder eine Reise mit Euch…., gracias por todo….

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Linda & Familia de Alemania

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